Aire acondicionado y acondicionador de aire
Dos conceptos distintos: el aire tratado de un recinto y la máquina que lo trata.
«Aire acondicionado» designa el aire de un recinto que ha sido tratado para lograr el confort de las personas; «acondicionador de aire» es el equipo que realiza ese tratamiento. La distinción no es vocabulario: el objetivo del técnico no es que una máquina funcione, sino conseguir unas condiciones ambientales medibles dentro de un rango definido por norma.
Acondicionar aire significa actuar sobre cuatro variables simultáneamente. Si falta una, el recinto no está acondicionado aunque el termómetro marque la temperatura pedida.
Un local a 20 °C con 80 % de humedad relativa no es confortable: el cuerpo no consigue evaporar el sudor y percibe bochorno. Un local a 24 °C con 45 % sí lo es. La temperatura sola nunca define el confort.
La norma ISO 7730 formaliza el confort con dos índices: el PMV (Predicted Mean Vote, voto medio estimado en una escala de −3 muy frío a +3 muy caluroso) y el PPD (Predicted Percentage of Dissatisfied, porcentaje previsible de insatisfechos). Ni con el mejor diseño se baja del 5 % de insatisfechos: el confort es estadístico, no absoluto.
El cuerpo humano en reposo disipa del orden de 100-120 W (1 met ≈ 58 W/m² de piel, con ≈ 1,8 m² de superficie). Ese calor se pierde por radiación hacia las superficies, por convección hacia el aire y por evaporación del sudor y la respiración. Un buen acondicionamiento no «enfría a la persona»: mantiene las condiciones para que la persona pueda disipar su propio calor sin esfuerzo.
Puntos clave
- ▸Aire acondicionado = el aire tratado del recinto; acondicionador = el equipo.
- ▸Se controlan cuatro variables: temperatura, humedad, movimiento y limpieza del aire.
- ▸Confort ISO 7730: 18-24 °C y 40-60 % HR, con PMV entre −0,5 y +0,5 y PPD < 10 %.
- ▸El confort nunca satisface al 100 % de los ocupantes: mínimo un 5 % de insatisfechos.